3 de Septiembre de 2016

Protección de las almohadillas plantares

Para la práctica de cualquier deporte con nuestro perro en general, y nuestras salidas a la montaña en particular, es de vital importancia el cuidado de las almohadillas plantares de nuestro perr@. Éstas sufren un desgaste importante por el calor, el terreno, las distancias recorridas… por lo que tendremos que poner especial atención en su cuidado.

 

¿Qué hacer de modo preventivo y/o antes de la ruta?

      1. En primer lugar, asegúrate que la ruta elegida sea adecuada para la condición física, edad y entrenamiento de tu perro. La distancia, el tipo de terreno, así como la temperatura… serán cosas a tener en cuenta en la correcta elección de la ruta. Evitaremos los días de mucho calor sobre todo sobre suelo que se recaliente, también tipos de roca que pueda ser abrasiva (como el granito)… preferiblemente buscaremos rutas con caminos sobre tierra, hierba…

      2. No todos los perros ofrecen la misma resistencia, ya sea por su constitución o características físicas como por su entrenamiento. Os aconsejamos que si estás empezando a salir con tu perro a la montaña, empieces por rutas sencillas y revises su desgaste general para poder ir aumentando el entrenamiento poco a poco y adecuarlo a sus necesidades. Recuerda que salimos a disfrutar de un día en montaña y no a pasarlo mal. Un perro bien entrenado tendrá las almohadillas más fortalecidas que otro que apenas sale a andar por el monte.

      3. Existen cremas preventivas para este tipo de prácticas en farmacias. Se ponen en las almohadillas unos días antes de realizar la actividad para que se endurezcan y sufran menos. Puedes consultar con tu veterinario cual es la que más le conviene a tu peludo.

      4. Siempre, siempre, siempre… hay que revisar las almohadillas de nuestros perros antes de empezar la actividad para comprobar que están en perfecto estado.

(Imagen: Aplicando vaselina en las almohadillas de Bigotes antes de realizar ruta con nieve)

 

¿Qué hacer durante la ruta?

      1. Revisar periódicamente las almohadillas de nuestros perros para comprobar que no están sufriendo en la actividad. Una herida o rozadura pillada a tiempo puede ser de muy buena prevención para que no vaya a más.

      2. Podemos llevar en la mochila botas para perro (las que son para realizar deporte, no urbanas). En caso de que nuestro perro se lastime las almohadillas ya en ruta, nos puede salvar de una bajada dolorosa para él y evitar lesiones mayores. Las botas serán su segunda piel. Para ello es muy importante, haber desensibilizado antes a nuestro perro con el uso de las mismas, pues la primera vez que las usan se sienten tan extraños que apenas pueden caminar. Un par de salidas al monte con ellas durante un periodo de tiempo corto será suficiente para que se acostumbre a su uso.

      3. Para salidas por la nieve, nosotros preferimos usar vaselina, directamente en las almohadillas plantares y entre las mismas. Con la vaselina aislamos las plantas del frio y además evitamos que se hagan bolitas de nieve dura o hielo entre las almohadillas, tan molestas para ellos y que además pueden provocarles heridas.

 (Imagen: Desensibilización de Bigotes a las botas)

 

Hemos finalizado la ruta…

      1. Revisar de nuevo las almohadillas de nuestro perro y comprobar si están en buen estado. Esto será importante para  determinar que hacer en rutas futuras.

      2. Existen vaselinas con ungüentos regeneradores para aplicar después del deporte que ayudarán a nuestro perro a recuperarse.

 

 (Imagen: Revisar almohadillas de vuestro perro al terminar la actividad)

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